Pot TRANSIDO

El sonido, su articulación- ocasionalmente en torno a un texto-, su interpretación, en compañía.
Registrarlo, editarlo, mezclarlo... hacia un único fin: música.
Y luego, compartirlo.


ANOTACIONES SOBRE LAS PROPIAS VIVENCIAS CON EL SONIDO Y LA MÚSICA

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jueves, 18 de febrero de 2016

PASOS INCIERTOS 12

Cerrar un CD siempre es complicado, en este caso no trabajé el orden de los temas, algo se impuso para no forzar el orden alfabético, que al final fue el que elegí para su disposición. Lo dejé al azar que impone cada  título y esa no fue una opción correcta. Así que el disco se cierra con este tema reggae de Luis Jose Rivera, “Ya se por dónde a vas”, arreglado y producido íntegramente por él y al que sólo puse texto, voz y armónica.



YA SÉ POR DONDE VAS 

He tenido que ponerme un te
que centre el corazón en lo posible
que permita descifrar el porqué
para no encontrar el último acorde.

Ya se por dónde vas
pero no te vayas a despistar
y confundir en el horizonte una señal
porque aún te queda mucho trigo por trillar.

Son nombres sin rostro
sombras sin cuerpo
esferas de un tiempo
sin retornar.

Y he tenido que perder la piel
para poner rostro a tu nombre
es un deseo que calma la sed
y que puede evitar que naufrague.

Ya se por dónde vas
pero no te vayas a despistar
y confundir en el horizonte una señal
porque aún te queda mucho hilo por hilar.

Son nombres sin rostro
sombras sin cuerpo
esferas de un tiempo
sin retornar.

He perdido todo el interés
a cuenta de no tener fortuna
es la suerte una cuestión de simple fe
para aquellos que vivimos en la ruina.

Ya se por dónde vas
pero no te vayas a despistar
y confundir en el horizonte una señal
porque aún te queda mucho sueño por soñar.

Son nombres sin rostro
sombras sin cuerpo
esferas de un tiempo
sin retornar.

Sin retornar ...como agua que fluye salvaje
sin retornar … como un latido sin compás.

Descargar: CD "PASOS INCIERTOS"
(enlace)


Descargar: Diseño gráfico " PASOS INCIERTOS" (enlace)

jueves, 11 de febrero de 2016

PASOS INCIERTOS 11

Antonio Molina
Este “Sin pausar” es un nuevo arreglo para aquél “Country” que grabáramos en "La Banda de Mortimer" (enlace) y posteriormente en los 80´ con otros arreglos en el CD "In-Pax" (enlace) que podéis escuchar en los enlaces señalados. Aunque en esta ocasión mantiene sus acordes básicos y la guitarra acústica de referencia es muy similar a entonces, se reforzó con la guitarra de 12 cuerdas que hizo Antonio Molina (el zurdo) arropado por los slide que hice a la limón con él. Además, el piano honky y el banjo de César Pírez  ponen todo el color. La sección rítmica y el órgano son de Luis Jose Rivera. En cuanto la interpretación modifiqué totalmente la letra, abandonando el inglés para acercarla a nuestra piel y poder entendernos un poco mejor.




SIN PAUSAR

Sí alguna vez
Encontraste soledad
Sin porqué
Un sentido que buscar
Sin aliento
Y nada que esperar
Sólo fue un momento sin pausar, sin pausar.
Sólo fue un momento sin pausar…

Sí las sombras
Que se pierden al amar
Son sueñosç
Que se hacen realidad
Y en el cielo
Estrellas sin nombrar
Sólo de momentos sin pausar, sin pausar,
sólo de momentos sin pausar…

Sí un silencio
Te recorre al despertar 
Como una ausencia
que no puedes evocar
Es el vértigo 
De las nubes al pasar
Sólo un momento sin pausar, sin pausar.
Sólo un momento sin pausar…

Y si el recuerdo
Que te empuja al caminar
Es un viento
Que te impide naufragar
Y en lo incierto
un espacio intemporal
Lleno de momentos sin pausar, sin pausar
Lleno de momentos sin pausar…

Sólo son momentos sin pausar…
Sólo son momentos sin pausar…

jueves, 4 de febrero de 2016

PASOS INCIERTOS 10

Ramírez
La guitarra española me exige no sólo una actitud sino que, por su timbre, me insinúa sutilmente por dónde y cómo aproximarme a ella a fin de encontrar armonía y belleza. Cuidar su grabación en modo m/s y todos los detalles de la producción para compaginar sobre ella toda la instrumentación posterior... para permitir que germine el brote de los primeros acordes de estas "Rosas de negro" que me atraparon para fijar la atención en aquellos instantes hasta el denuedo en busca de dibujos, armónicos, pellizcos, gestos... 

Luis Jose Rivera produjo toda la sección rítmica de batería y bajo, así como el órgano que refuerza dramáticamente el final del tema. El cajón que empuja es de Alberto Álvarez, ahora de nuevo con sus  "Martires del Compás" haciendo bolos.  

Este tema, como casi todo este disco, es canto evocador.




ROSAS DE NEGRO

Ah, rosas de negro
un gesto que no tiene ser 
Ah, el talle del cuerpo
un verso desnudo sin piel.

Que no te puedo ver
y ciego camino perdido
a solas contigo
por tierras de ayer.

Ya no te puedo dar
el calor que te alivie del frío
compartir ese aliento con vino
que calme tu sed.

Y solo no puedo soñar,
no puedo cantar.
No puedo soñar
Y no puedo cantar. 

Ah, rosas de negro
incierto momento que siempre evité 
Ah, horizonte del tiempo
espacio reflejo que implora volver.

Y ya no puedo ver
esa luz de tu rostro sin brillo
que viste de negro
y no sabe por qué.

Y ya no puedo estar
como viento que vague perdido
sombra que busca sentido
y no sabe con quien. 

No puedo soñar,
no puedo cantar. 
No puedo soñar 
y no puedo cantar.

LA MÚSICA POPULAR EN EL CONTEXTO CULTURAL DE SEVILLA  VI

6. Elementos para el acuerdo.

Toda esta exposición, más o menos rigurosa, en cualquier caso una visión parcial y sesgada de una más de las que se pueden hacer para aportar elementos para el análisis, el debate, etc. sobre lo que acontece en torno a la música, no tiene mucho sentido si no va enfocada a contribuir a establecer relaciones, vínculos, que puedan confluir en algún foro mayoritario en el que coincidan objetivos de todos aquellos que quieren, por uno u otro motivo, a la música en esta ciudad y sus alrededores. De ahí que extraiga de todo ello que:
  • No creo que la música, como valor cultural, tome de nuevo impulso si no hay una organización de los propios músicos que defienda sus intereses profesionales ante las administraciones, la industria, etc.
  • No creo que sea posible subsistir sin una autofinanciación propia a través de vías que no sean institucionales. Recuperar la independencia es el primer paso para que fluya la creatividad.
  • No creo que sea posible establecer un nuevo modelo de relaciones comerciales para poder vivir a través de la música si no se modifican las relaciones entre músicos y público. Hay que recuperar el valor de la música a través de su reconocimiento.
  • No creo que sea posible avanzar sino confluyen intereses que afecten a los músicos, el público y lo que queda de la industria y de los medios de comunicación.
  • No creo que sea posible caminar si los músicos no colaboran entre sí y establecen proyectos comunes.
El Cómo hay que hacerlo: juntos y, el Cuándo, con premura.

jueves, 28 de enero de 2016

PASOS INCIERTOS 9

Félix Roquero
Este tema es un remake de otro que hice allá por el 78´con Rafael de Andrés, entonces lo llamé “No te confundas” y lo puedes escuchar en esta entrada, en la versión que se hiciera posteriormente en el 88´por "La Banda de Mortimer" (enlace). Rafa puso entónces los acordes y por mi parte la letra, que modifiqué completamente para esta ocasión después de volverlo “a cocinar” con acústicas y slide para llamarlo ahora "Que no te confundan". Luis Jose Rivera ha introducido las bases rítmicas, César Pírez el banjo y los teclados y Félix Roquero el color extra con su violín.




QUE NO TE CONFUNDAN 

Que no te confundan
Las ideas con acento
Si son presentadas
Por titanes del fuego.

Que no te sorprendan
Las promesas en el viento
Si son pronunciadas
Por charlatanes del cuento.

Que no te ilusionen
Las quimeras del progreso
cuando sean anunciadas
Por publicistas del tedio.

Y no es tiempo
De hablar con palabras
Pero sí de pedirte
Un deseo.

Que no te distraigan
con los juegos del acierto
Si son dirigidos
Por trileros del absurdo.

Que no te secuestren
En castillos de lo eterno
Si son custodiados
Por mercaderes del tiempo.

Y que no te entristezcan
Los sueños incumplidos
Si son atrapados
Por amantes sin rostro.

Y no es tiempo
De hablar con palabras
Pero sí de pedirte
Un deseo.


LA MÚSICA POPULAR EN EL CONTEXTO CULTURAL DE SEVILLA V

5. Los Medios de Comunicación.

¿Qué sería del circo musical sin las herramienta de comunicación y el marketing?. 

La radio fue en los 60´ el principal instrumento de difusión de la música, pieza clave para que ésta se hiciera popular, mayoritaria y, de ahí, esa denominación de lo “pop”. Los primeros críticos musicales partían, no sólo, de su función como comunicadores de las novedades que aparecían, sino que también ofrecieron interacción con el oyente, de ese modo las listas de éxitos fueron una mezcla entre lo que se valoraba con independencia por los críticos de radio y los gustos del público al solicitar sus temas favoritos. Los top-100 fueron importados de USA, como casi todo, hasta que desde mediados de los 60´explosionó la industria musical inglesa. A partir de aquí las compañías discográficas dirigieron la comunicación corporativa de sus artistas, el negocio comenzó a crecer exponencialmente a un ritmo vertiginoso y gran parte de las plusvalías generadas comenzaron a dedicarse masivamente a la promoción. La publicidad era ya tan importante o más que el propio producto. En costes se dedicaba mucho más dinero a promocionar que ha producir el vinilo en todo su proceso. En este sentido las radios, especializadas en música pop, cobraron una importancia clave para las campañas de promoción de las compañías discográficas. Desde entonces, el locutor-crítico musical comenzó a operar más por las imposiciones del mercado que por sus propios criterios de gusto ya que si las compañías pagaban la publicidad en los medios, éstos tenían que servir a sus amos y la crítica se convirtió en un paripé, la calidad se relacionó con las ventas, el gusto de las audiencias comenzó a manipularse de manera descarada y las estrellas de papel invadieron el firmamento del mal gusto. 

Es curioso constatar cómo los principales críticos de música en España adolecieron casi siempre de conocimientos musicales, su gusto se fundamentaba en “su sensibilidad” y en el bagaje cultural recibido, por lo que sólo su labor como documentalistas ha podido contrarrestar, y no en todos los casos, su analfabetismo funcional respecto al propio lenguaje musical. Conocen la vida y diretes de todos los músicos, las historias de sus vidas, las anécdotas más inverosímiles, pero no saben ni pueden comprender que están haciendo en su lenguaje. Los críticos se habían nutrido de su propio gusto, casi siempre de buen gusto, hasta que el dinero de las promociones lo fue dirigiendo, perfilando, ajustando a las necesidades propias del mercado. De ahí que las listas de éxitos sean listas de ventas y las ventas se realizan en función de la promoción. ¡El círculo mágico del mercado en “libre competencia”que siempre favorece al cliente!.

Desde los 60´los músicos, que formaron bandas de pop o de rock en países como Inglaterra y USA, o en Alemania o en los países nórdicos u otros centro europeos, tenían en su mayoría conocimientos musicales, no sólo los recibidos en la escuela sino también de grado superior. La explosión de la industria discográfica en esos países fue sólo posible porque había una cantera inmensa de músicos e instrumentistas capaces de crear y de ser luego apoyados para interpretar y, con ello, participar del negocio. La proliferación de bandas en los 60´y 70´ en esos entornos geográficos sólo fue posible por la gran demanda de la industria y porque ésta pudo ser atendida por músicos que tenían conocimientos de música, formados en los 50´y que no tenían salida hacia la música clásica. Todo ello, junto a las circunstancias del contexto socioeconómico de Occidente, en expansión y a un entorno contracultural entre la juventud dieron valor artístico a toda este movimiento musical en aquellos años.

Pero, volviendo a los medios de manipulación, a partir de los 70´, la Televisión entra también en juego y los cambios de lo artesanal a lo industrial comienzan a consolidarse, la interpretación en directo se hace en play-back, todo un hito que deprecia sin duda la credibilidad de la música y de su interpretación, permitiendo que accedan al mercado discográfico español caras bonitas y risueñas, horteras de todo trapo, que ya no tienen que cantar o tocar, sino sólo gesticular. Curiosamente todo esto coincidió con la explosión de los dibujitos animados... dando lugar a “la cultura animada”.

Salvo la Radio Pública que mantuvo programas que han permanecido hasta hace poco y alguno aún hoy continúa, el resto de emisoras que emitían música se transformaron en radiofórmulas o en simples programas de reproducción continua de listas de éxitos. Lo comercial lo inundó todo. Por su parte, en TV todo era comercial y en play-back, salvo contados programas de música en directo o para nuevos intérpretes que se emitían para pequeñas audiencias en la segunda cadena y en horario intempestivo. 
En Sevilla, salvo honrosas excepciones, durante los 90´, se emitió en conexión con la programación nacional de las grandes cadenas y, en lo local, se circunscribió a la promoción casi exclusiva del flamenco. Una vez creado Canal Sur la oferta en radio se diversificó, aunque primando los intereses de la industria y los programas de música comercial y listas de éxitos como en todas partes. En la actualidad la parrilla está diversificada y podemos encontrar hueco para casi todos los estilos de música, aunque en Canal Fiesta Radio continua primando una programación con criterios estrictamente comerciales con tintes vetustos de folklorismo lolailo y rancio. En cuanto a la TV autonómica, ya sabemos cual es su share y sobre él la aplicación de técnicas de pastoreo político al servicio de la mansedumbre y el embrutecimiento masivo.

jueves, 21 de enero de 2016

PASOS INCIERTOS 8

Siempre hay una "Por última vez" y a ella se remite este tema. Sólo tienes que situarla. La identidad no está en los territorios, ni siquiera en la lengua compartida y, aún menos, en símbolos o signos coyunturales que sirven a otros intereses que no son ni propios ni comunes. ¿Por qué no encontrar la identidad y compartirla en los elementos que no tienen dueño, en la lluvia o en el viento, en un reflejo...



POR ÚLTIMA VEZ 

Si el agua al fluir
solo quiere nadar
el viento al partir
sólo puede cantar.

Y ahora que vas a partir
ya no tengo un por qué
simplemente vivir
para sentir libre mi piel.

Pero en tanto despertando
sin tener ningún fin
paso a paso desplazado
como sombra sin ti.

Vienen y van
sombras al caminar.
Por última vez
por última vez.

Ya no hay bruma en el horizonte
ni vértigo al deambular
y ya no extraño ningún nombre
para poder tener otra identidad.

Vienen y van
sombras al caminar.
Por última vez
por última vez. 

LA MÚSICA POPULAR EN EL CONTEXTO CULTURAL DE SEVILLA  IV

4. La Industria. 
 
En nuestra “sociedad gaseosa” de lo insustancial la imagen ha suplantado al cuerpo. La cultura del rock, a través de esas imágenes, universalizó el culto a la personalidad representado en cada estrella mediática. Así, importa el divo más que la música y tiene, por lo general, más valor el personaje que la obra.

En Sevilla, desde que la incipiente industria metió mano en la música, a finales de los 70´, comenzaron a deshacerse los primeros grupos míticos, algunos músicos emigraron para abrir horizontes y, para los que resistieron y aquellos otros que se fueron incorporando por el paso generacional se impusieron nuevas condiciones: comercialidad en la producción de los álbunes, clausulas leoninas en los contratos de las discográficas y a cambio de qué ... No voy a dar nombres, pero esos incipientes empresarios del rock sevillano y andaluz tuvieron que enfrentarse a continuación, en los 80´, a la industria de Madrid y Barcelona. Fue imposible competir con ellos por lo que se plegaron a lo seguro, los estudios y sellos con algún nombre se enfocaron de vuelta a el mercado interior: las sevillanas, las bandas procesionales y las fondos con motivos “musicales” para la publicidad en la propaganda institucional. Todo muy Yingle – Yingle..

Si la música folk / rock / pop en los 70´ estuvo en contra de los valores éticos y morales del sistema, a partir de los 80´ya no lo está, ni se alimenta de la contestación para buscar la complicidad del público, ahora, por el contrario, coopta con el “poder” y con la llegada del PSOE termina de hundir y aplacar todas las inquietudes personales y sociales. La izquierda vino a domesticar a las pocas “fieras” que en el marco de la cultura aún quedaban. La “movida” impulsada desde los Ministerios del poder fue la imagen de marca cultural de la “neosocialdemocracia españolita”. Los “señoritos” de izquierda habían encontrado una mina en ella y bien que la explotaron: “A colocarse y al loro” fue la consigna de salida... y todavía no se ha llegado a la meta... ¡¡¡ algunos ni llegarán.

En Andalucía y particularmente en Sevilla “la industria” fue una sucursal de Madrid y de Barcelona. Ocurrió en este sector como lo acaecido en el sector primario: aquí ponemos la materia prima a precio de saldo, pero el producto se enlata y se vende fuera. El poder político, que era el único que hubiera podido corregir esta situación o al menos intentar minimizarla, dio su aquiescencia a esa realidad y su empeño no fue otro sino el rodearse de “estrellas” que le dieran lustre para poder brillar. Recordamos el memorable “estrellas de la guitarra” en la Expo del 92´. Sólo el flamenco ha sido, en todo este tiempo, patrocinado oficialmente, por eso de que los Flamencos ya habían conquistado el mundo sin ayuda de nadie, aunque aquí también parece que ha habido quien ha comido del pesebre y a quien no se le ha dejado comer.

Así que mucho de lo poco que destacó fue patrocinado sólo previo servilismo y pleitesía. O, ¿acaso no aparecían grupos vinculados a casas de juventud municipales que dependían del partido político de turno que gobernaba en el Municipio?. Y ¿no hay aún hoy concursos para jóvenes músicos promovidos desde el Instituto de la Juventud?. Todo para dar una imagen política de integración y apoyo a la juventud en sus manifestaciones culturales, pero a aquella que fuera afín y no planteara discordancias.

Las iniciativas empresariales en los 90´, para todos aquellos que despertaban de esta quimera ante la manipulación política de la cultura, que comenzaron a denunciar lo discrecional, arbitrario e injusto de unas subvenciones clientelares y dieron un paso al frente comprometiéndose en su música y con sus letras, fueron muy bien tratados por los promotores locales: giras por toda la geografía de 15 o 20 conciertos seguidos en condiciones infrahumanas, de transporte, de gastos y de salario. La gloria tenía un precio y fuera del sistema oficial aún más duro ¡¡¡ Esto animó mucho a los nuevos valores a la hora de plantearse musicalmente qué hacer y para quién. La consecuencia fue la proliferación, a partir de los 2000´, de bandas dedicadas a versionar cualquier estilo, casi todas con muchísima calidad pero en detrimento de propuestas creativas.

Hoy, como ya comentamos, tenemos a los emprendedores, capaces de promocionar conciertos con artistas foráneos y que siguen la senda de la codicia nacional metiendo a tropecientas personas más de la capacidad de una sala, con los riesgos que eso entraña. Otras mentes brillantes, en colaboración con algunos garitos, se han convertido en “programadores” de conciertos y eventos, cobrando ese trabajo a los músicos y no a las salas, con una especie de diezmo o peaje vinculado al precio de la entrada. Otros directamente organizan los concursos piramidales que ya hemos comentado, que imitan a los de programa la telebasura y en los que los propios músicos compran previamente a los promotores las entradas que luego tienen que revender entre amigos y familiares para competir injustamente con otros compañeros; aquí, como habréis adivinado, no gana aquella propuesta musical más sólida, profesional, bien interpretada, sino aquella otra que tiene más votos del grupo o solista que tenga más acólitos. Una treta más del perfeccionamiento de “perversión democrática” que nos atenaza. Y luego todos se van tan contentos, público y ganadores celebrando lo que para los músicos y la música es otro estruendoso y deplorable fracaso. ¡¡¡

jueves, 14 de enero de 2016

PASOS INCIERTOS 7

Javier Sánchez
Siempre ha sido incierto este deambular entre sonidos e instrumentos, entre textos y, siempre que se termina un trabajo, la incertidumbre se precipita y retorna el vacío. Sólo queda que se vuelvan a plantear las preguntas, como en cualquier otro ritual, porque ya se dispone de las respuestas.... Pero esta vez no tengo ni encuentro respuestas, así que para qué voy a formular las preguntas... Sólo constato lo incierto de este ir y venir, lo incierto implícito a toda continuidad...

La música de este tema es de Luis Jose Rivera (Riverita) con el que llevo trabajando los seis últimos años, aunque nos conocimos y coincidimos en alguna Jam Sessión en Madrid en aquellos explosivos 70´. 

Quiero destacar la colaboración en el solo central de Javier Sánchez, un joven guitarrista de Sevilla, que hizo los arreglos y la interpretación más convincente del "casting" que hubo que realizar, entre los propios autores y los amigos, para resolver ese aspecto. En muchas ocasiones la experiencia o eso que llaman "saber" no sirve de mucho frente a otros atributos.

Este es uno de los vídeos (enlace) que se hicieron para este tema, éste realizado y editado por Valesireno, de manera artesanal, con mucho corazón y pocos medios, con un guión construido poco a poco. Ese fotograma que lo identificaa me evoca cuando decidí coger la guitarra, intentando superar las limitaciones que uno tiene y empezar en esto a caminar, como en tantas otras cosas, como autodidacta. Hoy ya no estoy en aquella posición pero esa imagen y la letra del tema me colocan de nuevo allí, en 1975, beligerante ante un mundo gris que no me gustaba y que hoy me gusta aún menos.

 

PASOS INCIERTOS 

El agua que bebes
ya no calma tu sed
ese fuego que enciendes
ya no calienta tu ser.

Son verdades que mienten
palabras que hieren
rocas a punto de quebrar.

Es fácil que el viento
cambie de dirección
Es simple y sencillo
perder posición.
Son pasos inciertos
que no puedes tomar
rumbos imposibles de trazar.

Y deja de dar margaritas a los cerdos
Deja de pintar el presente de negro, de negro.

Son luces que ciegan al caminar
desengaños y desilusión
que traicionan al corazón
que niegan la vida en ti.

Y en la tierra que sueñas
no hay confusión
es de arena y desierta
pero de cactus en flor.

Son pasos inciertos
que ya no puedes dar
rumbos imposibles de trazar.

Y deja de dar margaritas a los cerdos
Deja de pintar el presente de negro, de negro,
de negro, de negro.

Este es el otro vídeo realizado para "Pasos inciertos" por Lucía Jiménez desde Valencia.
 

jueves, 7 de enero de 2016

PASOS INCIERTOS 6

Luis Jose Rivera
En más de una ocasión lo que le presento a Riverita para su arreglo es un verdadero galimatías, tanto de estructura como de melodía sin perfilar. Sobre ello creo que es difícil trabajar, pero la música es ilusión que raramente desengaña si te entregas en la tarea, porque lo terrible en ella no es el engaño sobre el que se construye sino el desengaño que se produce cuando se escucha si no responde a sus expectativas. El secreto de la composición, cuando ésta no es contundente, es el margen que pueda ofrecer como expectativa para el arreglo. De hecho, en muchas ocasiones, no hay tema sin arreglo. En esteOtra ilusión” se produjo todo esto que ahora intento explicar. Luis Jose Rivera hizo del arreglo un tema y yo no tuve más que escucharlo sorprendido, como en una noche diáfana ante las estrellas del universo ... 


 

OTRA ILUSIÓN 

La noche
estrellas
que brillan
en el universo.

El día
poemas
que sólo hablan
de lo incierto.

Y esa mirada
que ya no ve
oculta en un
mundo de papel.

No se muy bien
ni dónde ni con quién
como sorprender
otra ilusión sin porqué, sin porqué.

Volver a confiar
en sueños de cristal
volver a despertar...

No se muy bien
ni dónde ni con quién
como sorprender
otra ilusión sin porqué...

Sin porqué, sin porqué.
Sin porqué, sin porqué.


LA MÚSICA POPULAR EN EL CONTEXTO CULTURAL DE SEVILLA III

3. Los músicos, el público.

- Los músicos. 

Es curioso como en esta profesión, durante todos estos años de bonanza económica, con un industria con altísimas plusvalías, nadie se preocupó de los músicos, de los interpretes, ni siquiera ellos de sí mismos. La evidencia es que lo de “los músicos” es un eufemismo: no existen salvo en la imaginación de quien se denomina a sí mismo en plural mayestático.

¿Qué colectivo hay de músicos representativo, con fuerza y capacidad negociadora con la administración, con independencia de los integrados en las Sociedades de Gestión de Derechos como SGAE (que no es exclusiva para ellos) e IAE?. Los músicos no tienen interlocutores, no pueden presionar como colectivo ante nadie, son un magma de individuos disociados y en ocasiones con intereses contrapuestos.

Su falta de carácter gremial o colectivo está íntimamente ligado al culto a la personalidad impuesto por el marketing discográfico desde los 60´. Todos, grupos y solistas “están en esto en gran medida por la pasta”, por llegar a ser “estrellas” y brillar desde el neón en el Olimpo de lo efímero. Es pues una profesión con la mínima regulación en el mercado de trabajo, de ahí que “búscatelo como autónomo y cuando se pueda” sea la manera habitual de desenvolverse. De este modo nadie ha hecho nada por ordenar o regular la profesión, establecer un régimen especial de la seguridad social para los instrumentistas, ejecutantes; garantizar un mínimo de prestaciones sociales o de jubilación, cobrar bajo contrato en todos los bolos en vez de hacerlo en dinero negro, sin contrato y a expensas de la “bondad” o cercanía de quien te contrata. En Sevilla, meca de la picaresca, no ha ocurrido lo contrario desde luego. Y de ese modo, como en el resto del Estado, quien no ha subido de escalón y se ha mantenido en él como encumbrado, como marca registrada, no tiene prácticamente de qué vivir.

Junto a ello, el éxodo sobrevenido, en gran número de casos, para poder ser reconocido ha sido moneda de cambio corriente. Emigrar para volver, huir para encontrar, morir para vivir... salvo las excepciones que todos podemos evocar, que incumplen el mártiriloquio, algo que aquí va mucho.

Todo esto, además ha contribuido durante años también al deterioro de la propia música, a buscar fórmulas fáciles y manidas en la composición en muchos de los casos, a tener que acomodarse a lo fácil para poder simplemente sustentarse y no morir de inanición. Ya no se animan las fiestas privadas del señorito con los flamencos como ocurriera en tiempos, ahora se animan las verbenas con grupos que han sustituido en parte a las típicas orquestas y que versionan todos los tipos y estilos de música para animar la pachanga. ¿Musicalmente en algo hemos avanzado?.

Hoy hay muchísimas personas tocando instrumentos y esto sin duda abre posibilidades para que se diversifiquen las propuestas, para que algo pueda mutar, para que podamos sorprendernos. Las condiciones del “mercado” están cambiando y la música y los músicos pueden y deben aprovechar esta transformación en la que se malvive. 

- El público. 

En los años 70´ el público aficionado a la música no convencional era poco pero fiel a los grupos y solistas existentes, que también eran pocos pero muy entregados a ella. Compartir la música fue crear un espacio para practicar colectivamente la libertad en muchos aspectos vitales. La música facilitó la comunicación personal en una generación maniatada por los estertores de la dictadura. A través de ella se empezó a gestar una contra-cultura beligerante contra ella y sus imposiciones. Tenía un valor de uso y no de cambio. Claro que fue un espejismo, una ilusión, algo efímero, pero pudo hacerse realidad y vivirse hasta que la industria vio negocio y todo se masificó en torno a “la movida” en los 80´. Sevilla vivió aquel momento en la vanguardia porque aquí hubo creatividad y originalidad a raudales, hubo con la música el compromiso que nace del anhelo por encontrar otros sonidos, otras formas de decir, otras maneras que fueron respetuosas con la tradición flamenca con la que compartieron espacio y compás, alimentado por la claridad y frescura de lo ingenuo y lo espontáneo. Pocos músicos y poco público pero mucho compromiso y mucha alegría.

Sin embargo, hoy el público consume la música más que la comparte, encuentra en ella el acomodo estético que se construye para evitar el silencio, no hay ningún tipo de compromiso asociado a ella, sea ético o estético, siendo una parte de la dosis que se nos administra por técnicas invasivas para la enajenación personal y social. La encontramos en todos los sitios y a todas las horas como fondo de un decorado pero al que nadie presta atención, que nada evoca, ya no es parte del mundo de las emociones ni se asocia a sentimientos, por ello ya no tiene valor y como consecuencia tampoco tiene ya precio, de ahí el fenómeno de las descargas masivas desde la red. Ahora es un producto de usar y tirar, que se deprecia en el propio momento que es consumido. De su intrínseca naturaleza efímera y volátil al ser interpretada se ha pasado a su obsolescencia absoluta como manufactura digital.

jueves, 31 de diciembre de 2015

PASOS INCIERTOS 5

Javier Franco
Quisiéramos en ocasiones poder evitar en otros aquello por lo que ya pasamos, pero no es posible. Sólo podemos reforzar las condiciones para facilitar esas situaciones, esos tránsitos. Porque en este país, del sol y del desprecio, se repite cíclicamente una obligada migración para sobrevivir. No hace falta recurrir a máximas poéticas para comprobar que aquí es imposible vivir salvo en condiciones de miseria y servilismo sea cual sea el momento histórico, porque “la vida está en otra parte”. De ahí surge este “Irme para no volver”. Por eso, cuando la geografía se impone sobre los habitantes generando falsas identidades con el patrocinio de cualquier sátrapa, cuando las patrias sacrifican a sus hijos para sustentarse conviene abandonarlas, en lo posible, con radicalidad y no pensar en volver. Javier Franco puso la contundencia con su guitarra a esos pensamientos.




 
IRME PARA NO VOLVER 

Siento un fatal equilibrio que se quiere romper
como si no hubiera sitio y nada que hacer.
Son vuelos inciertos ojos que no quieren ver
son nubes sin cielo rostros al amanecer.
Son sueños sin techo
irme, irme para no volver.

No hay tierra que sienta ni lugar que volver
es sólo miseria de un muñeco sin piel.
Son espacios sin tiempo polvo de tanto moler
las rutas del viento pero nada que perder.
Son sueños sin techo
irme, irme para no volver.

Volando y soñando descubrir una rosa
belleza de un mundo que se marchita.
Que extraña es la sombra que nos indica
que algo se queda aunque todo se va
tu mundo es mi mundo pero
nada puede ser ya igual.

He llegado a un destino que no tiene nombre
ya no me siento cautivo ni obligado a ser pobre.
No es metal lo que busco ni tener posición
ni conquistar el absurdo que ya me abandonó.
Son sueños sin techo
irme, irme para no volver.

No son cuestiones de ciencia perder o triunfar
sino de mentes enfermas adictos a delirar.
Y así quedó la plaza como un triste carnaval
tan cumplida y falsa como dispuesta a naufragar.
Son sueños sin techo 
irme, irme para no volver.

Volando y soñando descubrir una rosa
belleza de un mundo que se marchita.
Que extraña es la sombra que nos indica
que algo se queda aunque todo se va
tu mundo es mi mundo pero
nada puede ser ya igual.

LA MÚSICA POPULAR EN EL CONTEXTO CULTURAL DE SEVILLA  II

2. El patio Sevillano.

Cuando las razones son incoherentes, los negocios están comprometidos; cuando los negocios están comprometidos, no se cultiva ni la música ni los ritos; cuando no se cultiva la música ni los ritos, el pueblo no sabe con qué pie bailar”. (Confucio)


- El sector privado. 

Una vez “democratizado” el ruedo, la incipiente industria musical fagocitó para sí aquello de lo que disponía, grupos y solistas de pop y de rock más o menos de calidad. Se universalizó el consumo de pop y rock de producción propia, compitiendo con las sucesivas oleadas de música foránea. Eso trajo consigo que la cantera de grupos y solistas creciera rápidamente. Los 80´fueron años de vacas gordas para la industria musical, pero no tanto para la música, que se había empobrecido por la manipulación ejercida por la propia industria ya sea orientando los gustos del público hacia nuevos productos, ya fuera marginando de la fiesta la madre de la tinaja que fue la música de los 70´. Ya no había que contestar, que denunciar, que crear una alternativa de expresión a la propuesta del poder, ahora había que consumir plácidamente, crear mecánicamente, participar de “la movida“. Recuerdo en Madrid cuando los pequeños empresarios vinculados a la música compartían el gusto y a veces los riesgos por ella. Los locales dedicados al directo eran pequeños espacios de encuentro tanto para unas minorías numerosas de aficionadas a escuchar nuevos sonidos, como de pocos y buenos músicos que se sorprendían de poder compartir lo que hacían. En ellos lo espirituoso del alcohol complementaba cada concierto, pero este no era el motivo por el que se iba a escuchar música. Incluso había conciertos a horas intempestivas, domingos por la mañana. Y los colegios mayores en el mundo universitario competían entre sí casi todos los días ofreciendo conciertos de todos los estilos de música entre otras actividades culturales.

Bien entrados los 80´, el ambiente musical de Sevilla se vio mimetizado por la moda y el sonido que imponía la industria desde Madrid y en ese contexto los músicos de Sevilla, engullidos por el ella, se debatieron entre el exilio o la insuficiencia vital. Fueron años en la periferia que no tuvieron mucho que ver con la orgía del centro.

Ya en los 90´ las salas reconvierten los espacios escénicos ofreciendo tocar a músicos incipientes, de peor calidad, que sin rodaje no pueden exigir cantidades económicas dignas. Se resienten la creatividad y la calidad. La música ya integrada como parte del consumo de masas es un aditamento que acompaña a los consumidores a todas horas, en todos los sitios y también en los locales de ocio y alterne nocturno. La música es valorada ahora como parte efímera de la “cultura del ocio”, entra en el circuito de la obsolescencia de consumir y tirar, pierde su valor porque ha ganado precio y cuota de mercado. A finales de esta década ya había que alquilar las Salas para ofrecer un concierto y muchos músicos tragaron, seguramente por necesidad para poder sobrevivir. Así se extendió la primera “reconversión” en los locales: de salas de conciertos pasaron a ser simples abrevaderos. La música y los músicos eran también clientes de unos servicios de restauración y, por ello, debían aceptar las condiciones que imponía el potente mercado del ocio.

Con el nuevo siglo hubo un pequeño cambio en Sevilla. Se abrieron de nuevo salas dedicadas especialmente a dar conciertos, con no muy buenas condiciones de acústica, que ofrecían oportunidad a grupos locales y foráneos. Parecía que por fin esta ciudad entraba en un circuito musical abierto y comenzaba a ofrecer lo que ya existía en casi todo el resto de ciudades importantes del Estado desde hacía bastantes años. Algo se movía, pero alguien desde lo público se encargaría de limitarlo; lo expondremos más adelante.

Pero hoy las cuestiones en torno a la música han dado una nuevo giro, los locales comienzan a apretar a los grupos exigiéndoles condiciones leoninas para realizar conciertos: que se vaya a taquilla (las entradas que vendas es “casi” lo que te llevas), que lleves al público, que tú mismo promociones el concierto, que dejes a la sala 1€, u otro tanto por ciento a concretar, por la venta de cada entrada y que no les des el coñazo si tienes los temas registrados en la SGAE y quieres declararlos para recibir unas limosnas. ¡A esto estamos llegando!.

Está claro que los empresarios de la hostelería que incluyen “la música” como un servicio más de su oferta no la consideran cultura, sino exclusivamente parte de la animación del ocio, una oportunidad más para mejorar beneficios Ya no se lucran solo de la venta de bebidas espirituosas sino también a través de la los músicos y de su música.

Y por último, en ese afán del perfeccionamiento de la explotación del hombre por el hombre referida a este sector, se produce la organización de “concursos”, generalmente entre bandas que empiezan al objeto de que puedan levantar la cabeza. Concursos que ofrecen premios en cadena en sucesivas ediciones eliminatorias y cuyo premio suele ser poder llegar a tocar con algún encumbrado en vete a saber dónde. El típico sistema de timo piramidal pero sufragado por los propios músicos, pues cada grupo debe vender entradas para meter el mayor número posible de público que le vote y poder así ganar alguna de sus fases. Es como la fórmula del circo romano: disponer de un espacio para que compitan los músicos entre sí a consta del público y el empresario llevarse la pastuqui calentita. Esta modalidad empieza a tomar cuerpo con la aparición de los “nuevos emprendedores”, que con una visión de chatarrero, ven una oportunidad de negocio entre los escombros del derribo...

Aún así todavía hay algunos lugares, pocos realmente, que se mueven en este ámbito con respeto hacia la música y los músicos, a los que hay que agradecer que resistan a la competencia desleal del propio gremio que los sitia. 

- El sector público. 

Como ya se anticipó anteriormente el sector público en Sevilla no ha hecho casi nada por la música y menos aún por los músicos.

Desde la Junta de Andalucía la política cultural referida a la música ha sido una calamidad. Sólo se ha potenciado la ópera, subsidiariamente lo clásico y el flamenco. El resto de la expresiones musicales no han existido. La cultura de la subvención, del clientelismo, en ésto como en todo lo demás, ha llegado a los allegados. Los circuitos musicales de las Diputaciones o Ayuntamientos no contaban con criterios objetivos para seleccionar a grupos o músicos, ejerciendo una discriminación evidente. No había ni hay una estrategia clara de promover la creatividad en este marco. Por otro lado, los conservatorios, como escuelas de música han continuado lastrados y secuestrados por la música clásica, impartiendo una formación cerrada y altamente especializada en frustrar ilusiones y talentos que se quisieran desarrollar por otros lugares y sonidos que los clásicos. Ni siquiera, respetando esa línea, se ha sido capaz de ofrecer la alternativa de formación postgrado referida hacia otras disciplinas como el jazz, el pop o el rock, con todo el potencial necesario y previo para que los músicos puedan tener una profunda base musical de conocimientos y la posibilidad de perfeccionarlos o desarrollarlos a través de diferentes estilos musicales. 

En este sentido, a falta de iniciativas privadas que supieran distinguir la potencial riqueza musical que existe en esta ciudad, la calidad de muchos intérpretes y la originalidad y el talento de muchos compositores, el sector público se ha rodeado casi siempre de “estrellas” que le den lustre, concentrándose la mayor parte de los recursos en gastos de productos comerciales de sobra conocidos, pero no realizando inversiones para potenciar otros nuevos valores, todo ello acompañado de la política de cerrar o intentar impedir que las salas ofrezcan música en directo porque ello no entra en la planificación que el poder político tiene sobre como debe ser el ocio y la cultura. Y ahora, con las arcas vacías “la música y los músicos” son un sector a no considerar en todo lo posible. Asistimos hoy, por parte de los poderes públicos locales, a formas de beligerancia contra la música y los músicos a través de una censura sobre las letras en los conciertos en directo, es una imposición impensable con el argumento de que “el dinero público no puede financiar o promocionar a grupos o solistas con letras que conculquen los valores morales de la sociedad”. Pero ¿cuáles son esos valores?. Si, los de una moralidad tartufa e impresentable propia de una dictadura. 

Nada hace presagiar que se comprenda hoy por los gestores y administradores públicos, los que administran nuestro patrimonio económico, que sólo con una oferta cultural de calidad la ciudad en su conjunto puede salir beneficiada, que sólo podrá ganar cuota de mercado turístico con ofertas diversificadas, que la Semana Santa y la Feria tienen un tope de mercado al que ya se ha llegado y al que seguramente veamos decaer en los próximos años por la crisis financiera internacional. La música, en cualquiera de sus variantes con calidad, puede y debe contribuir al bien común.