Pot TRANSIDO

El sonido, su articulación- ocasionalmente en torno a un texto-, su interpretación, en compañía.
Registrarlo, editarlo, mezclarlo... hacia un único fin: música.
Y luego, compartirlo.


ANOTACIONES SOBRE LAS PROPIAS VIVENCIAS CON EL SONIDO Y LA MÚSICA

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jueves, 9 de enero de 2014

IDEAS. Los 80´. 2

Paralelamente a la “Banda de Mortimer” continuaba fijando ideas que pudieran dar soporte a nuevos temas, pero sustraerse a las influencias del pop que se realizaba durante esta época no era fácil. Por mi parte para realizar bocetos utilicé las cajas de ritmos como claqueta, con patrones fijos, sin programar, añadiendo a algunas de ellas sus respectivos mostrencos vocales como en este “Ella dijo adiós”.



El peso de la industria cobraba entonces siquiera más fuerza por el papel prominente que fueron tomando "los productores". Pero la diferencia entre los productos musicales en estos años no radicaría en ellos, si los comparásemos con los de Inglaterra o Estados Unidos, salvando las distancias técnicas personales, sino en el bajo nivel musical de los "artistas” del pop español con respecto a los de esos países, salvo contadas excepciones. De ahí que desde la “producción musical a escala” se impusieran los criterios estéticos del productor frente a los del músico y con ello lo "artístico" pasó del músico al productor, lo que determinó no sólo el estilo de los temas sino fundamentalmente el sonido y los arreglos de los mismos antes de su manufacturación. De aquí, también, que la estética que acompañara a toda esta producción fuera parte imprescindible del negocio, siendo la imagen lo que le quedara al artista como un valor añadido que ayudara a posicionar su producto, justificando algo tan antitético como "la moda-cultural" impuesta sobre la música, el sonido, la estética, anteponiéndose lo visual a lo musical, el espectáculo sobre la música, todo como parte del marketing que impulsara las ventas.

Obnubilado por este ambiente, pero al margen, iba a lo mío, como en este boceto a dos pistas de “Noche breve“.

   

Así, la Industria no producía tanto música como “marcas” haciendo que la creatividad se encontrara más en los procesos de mezcla dentro de los estudios que en la propia composición e interpretación musical. Los sintetizadores y las cajas de ritmos se convirtieron en los soportes melódicos y los temas iban diseñados y destinados casi con exclusividad para las pistas de baile y el consumo de masas. La “movida” en los 80´ no fue más que una engañifa que impuso la industria, por la cual se suplantaron a “los creadores” por “los creativos”, a la creatividad por el diseño. El país se llenó de “artistas” y la industria llegó a abrir sucursales en Miami para exportar sus productos hacia Suramérica en un segundo revival de neocolonialismo cultural. Todavía hoy “los críticos musicales”, aquiescentes con todo este montaje del que se nutrieron selectivamente, siguen haciendo hincapié en las “aportaciones estéticas” del pop de aquellos años, ensalzando y hasta reivindicando para el presente el manierismo y el rococó de sus "atrevidas" propuestas estéticas, en la moda y el diseño de sus vestuarios, en su puesta en escena, como si esa fuera la única novedad “musicalmente” destacable de aquella simpática época. Si, la música quedo sumida en el espectáculo como un apósito de prestancia para el pop-bussines con su glamour hortera bajo la tutela de la floreciente “Industria Cultural”.

Este “Sinquehacer” instrumental puede ilustrar la distancia a la que me encontraba en esos momentos de todo lo expuesto.



O como en este “Columpiate” que incluía el mostrenco de voz.

domingo, 8 de diciembre de 2013

IDEAS. Los 80´ 1

Mientras el pop había sustituido al rock y desde el foro se exportaba un sonido muy comercial, la pose estética había comenzado a suplantar aquella actitud ética que primara en gran parte en el rock de los 70´. A la “movida real”, desde el 72´ hasta al 78´, se impuso esta especie de impostura sumisa que eclosionó en los 80´, en gran medida porque la música pop se convirtió en un yacimiento para la inversión empresarial en virtud de florecientes, cuantiosos y pingues beneficios. Las multinacionales aterrizaron dispuestas a rediseñar el negocio y la competencia posibilitó tanto crear formaciones de pop de diseño como el que casi todas ofrecieran productos similares, incluso se llegó a contratar a grupos que luego no se promocionarían para que no cayeran en manos de la competencia. Lo comercial y el kitsch volvieron a imponerse, algunos aprendieron deprisa y otros, desde la periferia, hacían lo que se podía.

Peavey Bandit 65
Tras una travesía deambulando por el sur, ya en Sevilla desde el 84´, pude centrarme e ir montando de nuevo algunas ideas con un cinta abierta de 2 pistas, una caja de ritmos de un viejo teclado y algunos pedales para la guitarra que dieran algo de color (delay, overdrive) junto a un Peavy Bandit 65.

Este "Me dan igual" es una idea que retomé de la época de “Parches Simplex”. En esta versión lo acerqué al punto latino. Tuvo su letra, pero se perdió en el tiempo. 



En este otro boceto de "Olga rock" circulaba más cercano al rithm & blues.


La soledad musical en esa época me permitió ir grabando algunos bocetos que aún están esperando que les saque a bailar, como esta especie de balada lacrimosa, “Mary Lou”, sobre la que entonces tarareaba un mostrenco en un lastimoso spanglish.

 

Como autodidacta poco se podía avanzar sin estudiar o relacionarse con otros músicos. Pero hubo un golpe de suerte, de los que uno no llega nunca a poder explicarse, por el que vuelves a coincidir con alguien que conociste en otro contexto diferente y nunca situarías en el que te hallas.
Javier Guillén
  Javier Guillén fue vecino del barrio en Reina Victoria, en Madrid, incluso compartimos colegio durante los primeros años de bachiller. Tocaba la guitarra acústica y al coincidir en gustos sobre el sonido fue fácil acoplarse y con asiduidad hacer una música un tanto etérea, dispersa y para mí sugestiva, con mucho acorde flotante, en tempo lento y bastante improvisación... Hasta que decidimos ir fijando ideas. De aquellas primeras sesiones hay una muestra en este “Viento limón”.




Sin duda aquel golpe de azar tuvo sus consecuencias, motivándonos a buscar a otros músicos para intentar montar una banda. Así fue, y Javier aportaría en ella, además de la guitarra, la composición y su estupenda voz, que no tuvo más presencia por la llegada de otros cantantes a "La Banda de Mortimer”.

lunes, 2 de diciembre de 2013

LOS PRMEROS PASOS 3. "Parches simplex"

Por aquél entonces la música era el medio en el que empastaban las conciencias y también la propia inconsciencia antes de transubstanciarse por todo lo que "le acompañaba". En torno a ella bullía la vida, en todos los estilos, de día y de noche, tan vital como en ocasiones autodestructiva. El paisaje lo conformaban ínclitos personajes como el Muelas, Wolfram, el Viti, el Apa … porque la realidad desbordaba con creces a los incipientes comics. Entonces Leño, con Chiqui Mariscal al bajo, se dejaban algo más que la piel en los directos, aguantando las descargas eléctricas como en el concierto que organicé para ellos junto a Kaka de Lux en la facultad de psicología de Somosaguas, con temas como "Este Madrid" (enlace).   En contraste, desde el "big sur" llegaban aires flamencos con Agujetas de Jerez que cantaba "por sus causas". Me pilló el duende y en Radio Ola, una de las emisoras piratas que por entonces florecieron, me dio por pinchar a los flamencos. ¡Vaya tela!. 

El "tubo" era tambien un lugar para dar el parche y hacer callos o encontrarse en Antón Martín con Jesús Vidal y Antonio Molina -el zurdo- , guitarristas de Cucharada tocando "Canción para pedir limosna" (enlace), que luego introdujeran como primer corte de su único albún "El limpiabotas que quería ser torero". Sonar en esos pasillos, con esa acústica y con el trasiego imparable de público era otro narcótico para combatir el entumecimiento invernal. Con Javier Tejada sacábamos para palo-cortado y poco más. 

A finales de los 70´el ambiente en Madrid se tornó más duro. Jaco irrumpió veloz y destructivo. La “transición” traslucía lo que ya intuimos: un simple cambio de maquillaje. Pero en lo musical de cualquier encuentro o reunión salían ideas. Aprendí cómo habría que cantar rock en español escuchando a Juan (Jose Ramón Teruel) en las Jam que se hacían en Pozuelo, en casa del Meninas, luego entró en Crater e hicieron un single cuya cara A fue "Rock Mama" (enlace)

En la guitarra Juanrra Molina marcaba la pauta en las Jam de la Prospe, en el cubil de Florflondo; en las de Ribera de Curtidores, con Ramón "El jeque”, empecé a templar la Hangstrom que adquirí a través suya; y en las de la Cava Baja, entre cañerías reventadas por el hielo, hice más que callos con Rafael de Andrés y Ramón (El sonrisas). Aquello no era afición, era delirante pasión... Este "Raff resiste" es un buen ejemplo de ello.
 

Parches Simplex

En 1980 participé en un trío que llamamos “Parches simplex”, con Jose Ramón Bacelar a la guitarra y Ramón Guzmán al bajo, que venía de montar "Polansky y el ardor" con Pejo. Ensayábamos en el almacén de “Cauce de Ediciones”. Llegamos a tocar cerca del Puente de Vallecas un domingo por la mañana. 

Este "Vente a Madrid" fue un reflejo de como andaban los  ánimos al final de esta década en una urbe para mí tan atrayente como repulsiva.

   

Ya entrados los 80´, en Sevilla, hice esta otra versión algo más inteligible, con una caja de ritmos básica y en 2 pistas de un cinta abierta. 


miércoles, 20 de noviembre de 2013

LOS PRIMEROS PASOS 2. La guitarra

Santos Hernández
Javier Tejada
Fue gracias a Javier Tejada  que la guitarra española pasara a suscitar mi interés venciendo las limitaciones físicas propias para poder expresarme con este instrumento. De él además aprendí el punto sabrosón y caliente que debe darse en la interpretación cuando ésta lo requiere.

Este pasaje irrepetible ilustra una de aquellas “eternas y mágicas improvisaciones” en aquél proceso lúdico de aprendizaje compartido, en el que la comunicación y el sentimiento suplían en muchas ocasiones con holgura la falta evidente de técnica.



Faín Dueñas
Luego, con Faín Dueñas aprendí la importancia del propio sonido como parte de la expresión y más aún con la guitarra eléctrica. La textura, como elemento sutil, es un atributo fundamental para facilitar la expresión y conformar la propia personalidad instrumental, una identidad que te haga reconocible entre otros instrumentistas por algo particular y personal. Ello me llevó a comprar un equipo de segunda mano,guitarra eléctrica Hagstrom y un ampli con reverb de muelle y canal de saturación. 
Hagstrom

En este tema con Faín, grabado tocando a muy bajo volumen pero con mucha ganancia en los micros, se aprecia el sonido tan especial que se produce en los solos al escuchar conjuntamente la guitarra saturada -¡sonando por un cono de 9´´ incrustado en un bote de detergente cilíndrico de cartón!- y la pulsación de las cuerdas limpias. Javier Tejada  apunta notas altas que profundizan esta "Introversión".




Veinticinco años después utilicé esa idea para realizar el tema "Zéjel", incluido en el CD “Puentes”, que hicimos en 2012, aprovechando para su letra el 2º Villancico del Cancionero de Upsala como texto.


ZÉJEL





Francisco Gómez Arnáiz: voz, guit. acústica

Cómo puedo yo vivir
si el remedio tras el que ando
no tiene cómo ni cuándo.

El cómo no puedo aquello
cuándo no se ha de esperar
más hay siempre a mi pesar
cómo y cuándo padecedlo
cómo podré sostenedlo
si el remedio tras el que ando
no tiene ni cómo ni cuándo.

No hay ya quien veis vivir
sombra soy de quien murió.

Fue precisamente este uno de los temas incluido en el último concierto realizado en 2012 en "La caja negra" de Sevilla con Félix Roquero al violín, Alberto Álvarez al cajón y Victor Gaytán a la guitarra de nylón.

martes, 19 de noviembre de 2013

LOS PRIMEROS PASOS 1. La armónica

Desde los primeros meses de vida quizá fuera el sonido de la guitarra clásica de mi abuelo Arnulfo por lo que fui abducido al mundo del sonido y de la música, del cual no pude disfrutar ni tampoco de sus interpretaciones cuando comencé a tener "uso de razón". Después fue la reverberación de la escalera en el edificio en el que vivía el espacio que necesité para descubrir la voz y sus sortilegios. Ese vacío invitaba a cantar y pasaba horas en ello por las tardes en primavera, a la vuelta del colegio, esperando el anochecer. No había que chillar, cualquier susurro se amplificaba en estelas que se perdían o iban y venían según la intensidad generando sensaciones, emociones. Todo esto, junto al sonido del mar cantábrico en los veranos de aquellos años, despertaron mi interés por el sonido y la música.
Allí en Plentzia Jose Rojo me descubrió los primeros temas de grupos de rock y de pop. ¡Había otros mundos y estaban tan cercanos...!. Esta es una grabación que hicimos en 1973 de un tema suyo, "Song for my lady". 


 

Aprendí de Rojo la cadencia a la hora de tocar la guitarra acústica y la modulación natural de la voz. Luego él formaría parte del grupo Granja.


A su vez, esa inquietud dispersa para atrapar el instante, propia del final de la adolescencia, fue lo que me llevó a hacer fotografías. Buscaba para ello ambientes, espacios,
lugares infrecuentados y para ello las ruinas eran sitios atractivos. Así, en unos chalecitos medio derruidos en la calle de Raimundo Fernández Villaverde de Madrid, allá por 1972, encontré estos zapatos a los que solo tuve que acercar la llave, que estaba próxima en aquella estancia, para realizar esa composición.

Esta evocadora imagen se volvió recurrente al verla después entre las pinturas de Van Gogh, en las imágenes del cine de Chaplin o en los "Pasos perdidos" de André Breton, con lo que cobró aún más sentido: estaba en el camino que otros habían recorrido y esta era una senda que me resultaba atractiva.

Por eso la vibración que esta imagen me transmitía me ha venido acompañando desde entonces y, por sinestesia, ha impregnado a esta otra vibración que es la música, llegando a ilustrar el primer CD que grabé en 1997 con el grupo Transidos y que luego volví a retomar con Antonio Molían "el zurdo" para otro trabajo muy especial que fue "Dos guitarras y una voz". 
Valesireno


En 1972 comencé a tocar la armónica de blues acompañando a Valesireno (enlace), que dominaba con soltura el groove del boogie a la guitarra. Por entonces pasaba también por su casa Rosendo Mercado para aprender los primeros acordes en su acústica Echo. 

Estos son dos temas de aquella época:

  • "Boogie-boogie Putinov" con Javier Tejada a la guitarra, Valesireno al ritmo, Javier Díaz a los bongos y aquella harp-blues en C que me acompañaba a todas partes. 




  • "Yes Sir", un tema a dúo con Javier Tejada a la guitarra y con la armónica de cambio.



MM 1976
 La armónica de blues fue sin duda el instrumento que me introdujo en el ambiente musical de Madrid a mediados de los 70´. De manera informal daba alguna sonata como solista en algunos colegios o como “armonicista espontáneo” en los conciertos de Paracelso (enlace) en la época en que Wyoming  impuso el rock & roll en su repertorio sobre el rock fussión de su primera época. Esta es una instantánea de un concierto matinal de domingo en la sala MM, con Antoñito al bajo, Celso a la batería, Aris a la guitarra, Wyo de showman y el Reverendo, como casi siempre, fuera de foco.

Colegio San Juan Evangelista 1977
En esta época también conocí a Luis Jose Rivera, que por entonces tocaba el violín. Hicimos alguna Jan session y coincidimos en un concierto en el Johnny con Antoñito al bajo, Ximénez a la guitarra y alguien más que no sale en la foto, ni consigo recordar. Al cabo de treinta años de perdernos la pista nos volvimos a encontrar en 2007 y desde entonces hemos realizado tres CD en estos últimos años, que ya iremos escuchando en su momento. 

Esta es la grabación en una de aquellas jam de la versión del tema "Keep on crying", con Faín Dueñas a la guitarra, Javier Tejada al bajo, y Luis Jose (Riverita) al violín.